Mileurista

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El Mileurismo es una palabra empleada por la escritora española Espido Freire, quien ha escrito dos libros sobre la situación socioeconómica de la juventud española después de la Transición democrática que describe el vocablo. El primero fue Mileuristas: cuerpo, alma y mente de la generación de los 1000 euros (Barcelona: Editorial Ariel, 2006).

Espido Freire define a los mileuristas, más que por sus ingresos alrededor de los mil euros al mes, como

El conjunto de españoles de entre 25 y 30 años con formación superior, que desempeñan trabajos por debajo de su capacidad, que vuelcan buena parte de sus expectativas vitales en el ocio, se interesan por la cultura en sus formas más modernas y son pasivos y protestones.


Tabla de contenidos

Origen

La palabra fue acuñada en agosto de 2005 por Carolina Alguacil en una carta al diario El País titulada Soy mileurista, y desde entonces ha obtenido una buena acogida y una rápida difusión entre los afectados, posiblemente por tratarse de una forma muy expresiva de describir una situación compleja y frustrante.


Perfil y contexto histórico

Pertenecen a la generación más preparada de la historia de España. Rondan la treintena, son universitarios y saben idiomas. Pero los bajos sueldos, la sobreabundancia de titulados y los cambios sociales les han impedido llegar a donde pensaban llegar. Comparten piso; no tienen coche, ni casa, ni hijos y ya se han dado cuenta de que el futuro no estaba donde creían.

Es el equivalente español de los llamados JASP, "Jóvenes aunque sobradamente preparados". Universitarios, se encuentran en un mercado sobresaturado de universitarios. Con poco más de mil euros deben sostener una vida de adultos, por lo cual no pueden permitirse hijos ni relaciones estables, comparten piso con otros mileuristas y, aunque están mejor formados que sus jefes y saben idiomas y manejan herramientas informáticas que estos no conocen, son sistemáticamnte ignorados y despreciados por estos y no acceden a puestos de superior retribución. No se comunican por los habituales medios de comunicación de masas, sino por internet o móvil, medios que sus jefes no valoran e ignoran, son individualistas y carecen de conciencia de clase social. Son víctimas de hipotecas abusivas y emplean casi todo su dinero en el ocio.

No poseen verdaderas ganas de luchar por ningún cambio social, ya que es una juventud que ha vivido sobreprotegida y con la idea de que todo se había hecho bien, por lo que todos ellos padecen una gran falta de espíritu crítico y una sensación de fondo de que no pueden hacer nada o no hay solución. Por eso el empleo precario los atocina y sus saberes se desperdician sin dar fruto.


A quien se aplica

El término mileurista se aplica para definir a una persona perteneciente a la generación nacida en España entre 1968 y 1982 (aproximadamente) y con unos ingresos que no suelen superar los 1.000 euros al mes (según el Instituto Nacional de Estadística, el salario medio del asalariado español es de 1.538,17 euros brutos al mes; 1.703,87 euros al mes para los que trabajan a jornada completa).

Además de a la situación económica, el concepto se refiere a la alta formación académica exigida, pues con frecuencia para ser mileurista suele ser necesario tener estudios superiores incluidos los de máster y/o postgrado e idiomas, todo ello en un mercado laboral que evidentemente no compensa dicha preparación.


Otras expresiones

No es el primer término que hace mención a la situación laboral de una generación: ya anteriormente, una campaña publicitaría acuñó el término JASP ("Joven Aunque Sobradamente Preparado") para referirse a una situación similar.

Mileurista ha generado la aparición de términos como submileurista.

Para referirse a los investigadores becarios sin contrato laboral ordinario suele aprovecharse la similitud entre las voces becario y precario, bien sustituyendo la primera por la segunda, bien yuxtaponiéndolas.

Conceptos relacionados


Enlaces externos

La generación de los mil euros

Retrato de unos jóvenes hipercualificados, que pasaron por la univerisdad, pero están condenados a vivir con sueldos precarios.

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